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jueves, 10 de marzo de 2011


Mientras del 8 al 12 de marzo los equipos de la Fórmula 1 realizarán nuevamente una serie de tests en el Circuit de Catalunya, que serán los últimos, para probar sus monoplazas y dejarlos listos para el arranque de la temporada del 2011 con el Gran Premio de Australia el 27 de marzo, tras la suspensión de la competencia en Bahrein, el todopoderoso Bernie Ecclestone levantó una gran ‘polvareda’, si así puede catalogarse, aunque en realidad el tema trata sobre agua, al proponer que se introduzcan lluvias artificiales durante el desarrollo de las competencias, para de esta manera facilitar los adelantamientos.
Es indudable que el rebasar un coche a otro, a grandes velocidades durante una competencia, es parte de la enorme expectativa que despiertan las carreras de la Fórmula 1, y que todo lo que permita que lo adelantamientos se lleven a cabo, sin riesgo para los pilotos, bienvenido sea, pero también hay que analizar que de aplicarse la ‘solución’ Ecclestone, no solo se producirían adelantamientos sino que también se darían otras situaciones, como despistes, choques entre los competidores o contra los muros de los circuitos, en fin, que muchas veces ponen en riesgo a los conductores y sus máquinas por la serie de imprevistos que surgen, como ya ha ocurrido en competencias bajo lluvia natural. ¿Todo esto para que el público disfrute de unos cuantos adelantamientos?
Expectante incertidumbre
Es verdad que cuando la lluvia se ha hecho presente en los circuitos, ha trastocado los planes de competencia establecidos por cada escudería; la incertidumbre de no saber si la lluvia aparecerá y cuándo lo hará, si será mediana o de gran intensidad, si será extensa o de pocos minutos de duración, si será en todo el circuito o solo en algunas partes, etc., ponen a pensar y a realizar cálculos apresuradamente a los directores de las escuderías y sus equipos técnicos de soporte, para tomar las medidas adecuadas y determinar si es necesario efectuar el cambio de los neumáticos para permitir a los monoplazas tener su mejor rendimiento, así como cuándo es el momento más oportuno para hacerlo.
Ha ocurrido muchas veces que las equivocaciones en los cambios de los neumáticos o el momento en que se los efectuó, han dado como resultado la pérdida de posiciones estelares e incluso de carreras que se tenían prácticamente ganadas, es decir, que la lluvia pone todo de cabeza y eso crea una gran expectativa, pues, nunca se sabe con certeza qué es lo que ocurrirá durante las vueltas que faltan para completar una carrera.
Interesante propuesta
La propuesta de Ecclestone suena interesante y posiblemente aplicable con un costo de varios millones de dólares, pero eso qué significa para los gastos que cada año se generan en cada circuito y las ganancias que dejan las competencias, sin embargo, hay una falla y se trata de que el inglés dice que “se podría hacer llover en los últimos 20 minutos de la carrera y en las últimas 10 vueltas. Dos minutos antes de eso se podría prevenir a los pilotos.”
Esto le quitaría la expectación que siempre está presente cuando se trata de la lluvia natural; si todos ya saben cuándo va a hacer llover artificialmente entonces nadie sería sorprendido y en los pits ya estarían listos con los neumáticos adecuados para realizar los cambios y que los coches puedan continuar en la competencia sin contratiempo alguno, es decir, le quitaría ese ‘sabor’ que da el desconocimiento de lo que va a ocurrir, y entonces debemos preguntarnos: ¿Se producirían cambios de posiciones? o ¿Habría alguna sorpresa?, seguramente que no y todo continuaría igual hasta el final de la carrera, con lo cual no se habría logrado hacer efectivas las buenas intenciones del habilidoso manejador inglés de las competencias de la F1.
Talvez, de aplicarse la propuesta de Ecclestone, sería mejor que de manera imprevista, se presentara en la carrera la lluvia artificial, con intensidad y duración desconocidas, sorprendiendo a pilotos y cuerpos técnicos para que se pongan a trabajar rápidamente a fin de hacer frente a la situación, entonces, ahí sí se verían en apuros todas las escuderías y los resultados de las competencias traerían sorpresas..
Como bien se sabe, todo lo que se propone Bernie Ecclestone en la Fórmula 1 lo consigue, por ello es posible que la lluvia artificial esté presente en un mediano plazo en los circuitos de los grandes premios, total, no será el quien invierta el dinero, eso será un costo que deberán asumirlo los dueños de los circuitos.

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